VI
¡Cuán débil la vida! ¡Cuán amplio el todo!
Dibujar la mano bajo la espiga
y sólo cuando la figura caiga
tocar y ver el corazón cortado.
Llena la vida y vacía entre tanto
seminal viento de vano futuro.
Cetrino aliento, escabroso llanto,
postigo eterno del febril torturo.
Si bien, son tus ensueños y caricias
soledades perdidas y recuerdos
en donde el frío permanece oscuro
gélidos habrán de ser los sepulcros
y soledades serán todas mías
cuando cese el fulgor de tu conjuro.